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sábado, 3 de diciembre de 2011

La lluvia

La lluvia de este noviembre era diferente a la lluvia de lso años anteriores, esta tenía en su caída un dulce movimiento que reflejaba la melancolía de lo que ya no está. 

En cambio la de diciembre tiene ese caer duro y ruidoso, que nos recuerda que se acabó todo, como siempre, que algo nuevo empieza, que todo es tan finito como la tierra misma. Y les duele, a aquellos que creen en el infinito y en la eternidad, les duele a los que sueñan y no viven, les duele a los que nunca aprendieron que el mejor sueño era despertarse y correr, caminar, cantar, llorar, reir. 

La lluvia de estos meses es diferente a la de años anteriores, antes era simple naturaleza, agua que caía y empapaba, la de estos días junta los corazones, además que estas ráfagas recientes nos recuerdan que cada cosa que pasa se la lleva o el viento o la lluvia.

Mis recuerdos,más bien, con el que inicio lo que tanto me gusta recordar es en una tarde de tenue lluvia, con él, cantando, buscando el sol y evadiendo. De haber sabido que lo que inicia una tarde de lluvia, bajo ella, no perdura, me hubiese esperado a que saliera el sol y lo hiciera fuerte y duradero....Menos mal no dura, porque su cortina húmeda nos cubre aún máslos defectos amados, ese aire romántico, místico, íntimo nos hace creer que nunca antes nadie había vivido algo tan real y verdadero....para tiempo después nosotros mismos ser los causantes de nuestros días grises, porque nadie nunca antes había sentido ese dolor. 


Y la lluvia, hermosa, no tiene la culpa que nosotros pensemos que es gracias a ella que las cosas fluyen o mueren, si están destinadas o no, si se extraña o se recuerda. Está lloviendo -como siempre- sólo que esta vez el sol está a la vuelta de mi esquina. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

Confesión Noviembre

Entre mis planes nunca estuvo quererlo de la forma que lo hice y mucho menos que el sentimiento llegara hasta el día de hoy, por el contrario siempre andó por mi cabeza esa tonta idea de dejarlo y seguir, porque me di cuenta que me estaba volviendo dependiente a su presencia. 

En esos mismos planes tampoco estaba extrañarlo, llorarlo, recordarlo; sólo existía esa ilusión juvenil del amor verdadero, no estaban todos esos pequeños vicios dañinos que meses después me volverían lo que soy ahora. Por él me convertí en el ser detestable que existe hoy en día, exactamente el tipo de ser humano que no quiere apoyarse en alguien pero no hace más que llorar en hombros extraños. Del tipo de ser humano que escogió su razón y placeres a sus sentimientos reales; del peor tipo de ser humano, para ser sincera, la que acepta todo lo que pasa por su corazón, la que se le revuelve el estómago al pensar su debilidad, la que la admite para dejarla ir. 

Porque creo fielmente que soy tan efímera como ese sentimiento que me rehuso a dejar ir, porque me siento tan viva como el sentimiento que retengo y porque me estoy dejando morir a medida que crece la nostalgia. 

Quizá, tan sólo quizá logre deshacerme del yo que se odia a sí mismo y nazca uno nuevo, uno no tan dulce ni tan crédulo, uno más 'merecible', uno que entienda que tal y como llegan las cosas deben irse, sin lugar, sin hora, sin esperarlas y sin desearlas.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Te confieso..


¿Qué te diré..?
Yo también tengo miedo...
Extraño gritarle a la personas desde el balcón,
Extraño cantar con todas mis fuerzas...verte cantar..

Extraño tus brazos...
Imagínate, sólo llevo algunas semanas aquí
y me he vuelto sumamente dependiente a tu recuerdo,
cuando me venga por más tiempo, quizá dejemos de extrañarnos tanto...
y busquemos la forma de estar juntos de nuevo.


Te confieso que también extraño la biblioteca
extraño verte desde lejos reir...
perdóname por haber sido como fui en esos días que tanto me necesitabas...
Yo también te necesito, no sabes cuánto....

Te confieso que he llorado
también que me alejé un poco por miedo a herirte
sin darme cuenta cuanto yo te estaba hiriendo, perdón.

Olvidemos aquel pasado que nos lastimó,
Miremos al futuro con una sonrisa que disimule el temor..
Y caminemos cogidas de la mano
hasta llegar al final del túnel...

martes, 22 de noviembre de 2011

miau

Aprendí que intentar que me entendieran sólo me llevaría a un triste sabor al fin de cuentas, que explicarles lo que pasa mi cabeza o cómo funciona mi corazón sería una pérdida innegable de tiempo, ya que los que me rodean tienen un extraño delirio sobre controlar las vidas ajenas. Lástima que a duras penas controlen la propia.

Descubrí que soy del tipo de seres humanos que vive tranquilo si tiene a quién amar, y por amar no me refiero a una pareja sino a un objeto donde depositar el cariño, así nunca pueda tocarse. Que no me gusta me miren con lástima y que me fastidia la forma en la que se miran con decepción ellos mismos; como ignoran las soluciones a sus problemas y siguen escuchando las débiles palabras de su intelecto.

Entendí que una vez amas algo, nunca dejarás de hacerlo y que sólo te acostumbras a no sacar ese amor a flote, pero los sinceros gritamos con la mirada el profundo sentimiento que pretendemos ocultar con comportamientos cotidianos.


Otra cosa que me di cuenta es la tristeza con la que nos aferramos al pasado, como si mantener presente las pesadillas de ese entonces nos ayudara a no pensar la falta que nos hacen sus protagonistas. Y quisiera saber ¿por qué no podríamos vivir con los recuerdos felices de los días que ya no son? Los fantasmas de ese entonces no pueden hacer daño con palabras nuevas, ni pueden intentar acariciar las heridas para cerrarlas.

Aprendí que olvidar no es la respuesta, pues de seguro en el mismo error o lastimo a alguien más. Ahora sé que lo que soy son mis recuerdos y experiencia y lo que seré depende de cuanto acepte lo que ya acabó. ¿Qué extraño mi pasado? Tan sólo unas partes, ¿qué espero del futuro? Tan sólo la certeza que será el fruto de lo que hago hoy, donde recibiré todo ese cariño que me fue imposible negar y se me hará pago de todas las sonrisas que regalé.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Para alguien más.

Y estos son fragmentos de una canción para los que olvidan. 

En el fondo, sabía que podía volar. Así que olvidé del viento de cuando vuelo. Olvidadizo (o ¿desmemoriado?¿Descuidado?¿Desligado?) ¿A dónde te diriges? 

Olvidadizo, dentro de la noche como soñando con la luz del medio día.

Es interpretada por Kalafina, es nombre de la canción es Oblivious. 

¿Para qué escribir, dibujar o tomar fotografía?¿Para qué mentener vivo el recuerdo de algo que....igual se ha de olvidar? Y por sobre todo ¿para qué ir encontra de una naturaleza que va dejando que la oscuridad de la memoria consuma, incluso, su más vivas sonrisas del pasado? 

Yo, escribo para recordar qué pasó por mi vida, qué sentí, por qué lo hice. Ella le toma fotos. Él cita frases. Los fragmentos, que están compuestos de frases, imágenes y ritmos son aquellos que configuran la memoria emotiva de aquellos que sin darnos cuenta vamos dejando equipaje en el camino. Porque sabemos que sin el aprendizaje del pasado, sin su recuerdo, sin su sombra, se caerá irremediablemente de nuevo en esta. 

Que la mejor forma de afrontar los fantasmas no es olvidándose de su existencia, sino de saber que existen, ahí están y no pueden hacer absolutamente nada por tocarnos. De recordarnos todo el tiempo que somos más reales, estamos más vivos que los lamentos repetitivos en uan cabeza que ni siquiera sabe de qué se lamenta. 



'Estoy llamándote con mi canción distance y estremecedora, si puedo hacer que mires al cielo, entonces no estoy sola....' Sprinter by Kalafina.

Se trata de soñar con los ojos abierto, de extrañar, de añorar, desear. Se trata de pasar por todas las emociones en un segundo, de ver en la cabeza lo que los ojos ya no perciben y el corazón no siente. 

'somos pocos los que aún nos gustan los vicios' me dijeron, una vez.....cuando con vergüenza le conté, que todo lo olvido.....



lunes, 7 de noviembre de 2011

Vicio.

Ando escuchando Hallelujah de Jeff Buckley 

No fue la primera vez que se vieron a los ojos, de hecho hacían lo que fuese para re-encontrar sus miradas; todo porque en un segundo, cuando ella entraba en la habitación y miraba fugazmente a quienes la acompañaban, lo vio, abstraído en su dirección. Mientras que él fue sacado del mundo en el que estaba por la emoción tan intensa de aquella mujer.


Tristemente acercarse les era imposible, cada uno con su vida y sus personas, sin nadie en común. Ella como un premio era lucido por toda la sala y él sólo podía admirarla y desearla con pasión desbordada, como cuando la ambición y el amor hacen equipo para lograr un objetivo.

Él sabía que amor más puro que ese no había y por puro no me refiero a infantil, lo que quiero decir es que sabía exactamente las intenciones que tenía con la porcelana que tenía en frente. Quien al lucía no era más que una apariencia fútil y volátil, que una vez encontrara algo más hermoso y llamativo la desecharía hacía un lado, pobre mujer, que su interior era reflejo de su apariencia.


A ella, que se sentía vacía y sin valor, sus prendas serían los ceros a las derecha que su estima necesitaba, ser mirada, desvestida, envidiada, deseada y hasta maltratada por otros era su sueño hecho realidad. Él, al otro lado de la habitación era su meta, un hombre que no le importa nada fijarse en algo como ella. Sentirse como el objeto de mayor valor. Su acompañante, se preguntarán, ella sabía bien que no era más que momentáneo.


Se amaban, un amor puro, vicioso y eterno, que en vez de disminuir con cada ocasión que se tuvieran se haría más grande. Porque primero era el deseo de acercarse, luego el de tocarlo, seguido de poseerse y finalmente de marcarse (y en esta parte puede estar lastimar, valorar, herir, maltratar) al otro. Era ambición pura, lujuria, deseo, libido, rencor, amargura, libertad, guerra, amor, paz, desorden, caos, vida, esclavitud.


Toman sus copas, después de intercambiar mensajes en el aire, ella camina en frente, un pie frente al otro, marcando sus piernas, su cadera; él detrás, como quien no quiere la cosa, viendo el movimiento de su falda, oliendo su perfume, imaginándose la noche. El pasillo, la puerta, la noche.


Y gemidos -secretos- fue lo que se dijeron esa noche, sin saber que era la primera copa de un vicio eterno.....

miércoles, 19 de octubre de 2011

Soledad

Ya eran casi las cinco y el olor a tabaco llegó, por la puerta principal se vio esa sombra triste y cansada de aquel que caminaba sin rumbo por sus calles.

Y no era sólo el tabaco, también la sangre y el llanto se olian en la sala, que repleta de almas desdichadas los olores y recuerdos se perdian entre las memorias de aquellos.

Sólo había una sonrisa, esperándolo al final de un corredor gastado y tórrido, escalofriante, solitario, mentiroso. Rozar la yema de sus dedos en las paredes gastadas de colores pálidos y depresivos del camino, escuchar las tablas crujir bajo los pies, recordar que nunca se sintió tan vivo como cuando el dolor se saboreo en la boca.

Sabor, a sal, azufre, a limón y a dulzura.
Sabor, a mar, a infierno, a sexo y amor.
Sabor, sabores, se quedan, se extrañan, se recuerdan y se ansían.

Se desean.

En un mismo bocado.

Se estira, respira. Olvida.

Olvidó que la imagen sonriente es el recuerdo latente de alguien que no está, que ya se fue, que no vuelve, que se marchitó. Inmarcesible era el amor que se juraron.....tan efímero como su vida misma.

Y era el tabaco, el alcohol, la sangre, el limón, el llanto y la soledad.

Era su boca perfecta de corazón, eran sus manos exactas para su latir, mágicamente, al besarse sus bocas encajaban con maravilla, sus manos como piezas de rompecabezas con su cuerpo.

Sus recuerdos mordaces, asesinos, malditos, que llegaban a mitad de la noche, justo cuando el frío llega a descansar a su lado, son los dulces recuerdos desu Soledad.



sábado, 15 de octubre de 2011

Corazón

Escribí esta entrada escuchando Instantáneas de Fito Páez 'Sabés se hace difícil seguir anclado aquí sin tu amor' 


Las calles tan grises como siempre fueron el escenario perfecto para aquel momento romántico entre aquellos que no quieren amar. Caminaban calle abajo, huyendo del agua que ya los había tocado y declarado perdedores, corrían más bien, tomados de la mano para no perderse en la multitud de sombrillas. 

Ninguno de los dos le mostraba al otro lo mucho que dolían las historias de pasado, por el contrario motivaban a una diversión mal sana donde lo único que no se juega es lo único que importa, el corazón marchito de tantos desamores vividos. Y como no tenían nada que perder, tampoco ganaban algo, era un juego de satisfacciones que iban y venían, tan volátiles e inestables como ellos mismos. 

Pensaban en otros con frecuencia, imaginaban familias y sonrisas con una pareja sin rasgos pero alegre, se imaginaban incluso juntos, sin quererse. 

Ella aprovecha para llorar sin que él se de cuenta, él deja que ella llore sin decirle nada, sabe que lo hace bajo la lluvia para evitar preocuṕaciones. Él no llora por eso ella lo hacía por él, porque las lágrimas no arreglan las cosas pero alivianan el corazón....ese hombre sentía más liviano su latido una vez ella apretaba su mano cuando lloraba en su nombre. 

No soltarán sus manos, al menos hasta que encuentren unas nuevas que agarrar, hasta que decidan cuidar a alguien de forma egoísta, de querer ser el apoyo y el manto de alguien más que no es como ellos, que no se haya prohibido querer.

jueves, 6 de octubre de 2011

Latidos

Y hace tiempo no me dolía el corazón de la forma en la que hoy lo hace. Además con ese dolor vinieron cientos de preguntas que prefiero ignorar y no responder -no me gusta sentirme vulnerable frente a otros- 

Mi dolor consiste en que el único corazón que quiero, que la única razón por la cual me pondría nerviosa y reiría con timidez, ríe por alguien más. Al principio no me importó no tener ese amor con tal de sentir ese deseo, con el tiempo y su dulzura empecé a desear más cosas, gran error, no le pidas manzanas a un árbol de peras....no le pidas a un trato cambiarse a mitad del camino y por ninguna razón dejes que el corazón maneje lo que la piel domina.

Quizá fui un poco ingenua de pensar que mis sentimientos no crecerían y sé que puedo desligar ese acto de cualquier demostración de amor verdadero, pero oirlo, hablarle, saber de él me recuerda lo frágil que aún soy por pensar que entre orgasmo y orgasmo entregado obtendría su mirada por completo. 

Lo más duro es extrañarlo de la manera tan bárbara en que lo hago, de quererlo a mí lado, saber de él, hacerlo reír y cuidar su llanto. De sentir esa urgencia de cuidar pecados ajenos, de hacerse el santo para cumplir sus milagros, y mi corazón late por él de una forma muy diferente al deseo o las ganas, late con sentido, cada palabra tiene un efecto diferente en el corazón inestable que se forma cuando él aparece.

Me importa  cómo sus ojos me vean, pero no le miento...

Quizá algún día continúe...

martes, 4 de octubre de 2011

Confesión de octubre.

Ella no le mentía cuando le decía, con el corazón en la mano que no podía querer.

Y no es que ella fuese del tipo incapacitado de estar con alguien, ni más faltaba, sino que ella era del tipo que siempre salía herido. Solía entregar todo lo que tenía y solía rebuscar en su interior por más cosas para entregar, nunca le importó si regresaba lo que solía ofrecer desinteresadamente, hasta que se dio cuenta que le hacían falta partes importantes de sí misma para poder seguir con tranquilidad.

Entonces fue ahí cuando decidió entregar lo que cura con rapidez y seguridad, lo que el tiempo y la atención alivia, su cuerpo que una vez separado de su corazón sería la herramienta perfecta para sentirse querida -deseada- por alguien que con honestidad la abrazaría por recorrer sus caminos y no por cuidar de su corazón.

Al principio la idea sonaba tentadora y algo estúpida, poruqe las primeras veces que la abrazaron se sintió como un juguete, luego, se dio cuenta que no extrañaba -decir- 'te quiero' entre gemidos, ni la sonrisa cálida después de entregar lo que supuestamente es lo único que se tiene. Más bien le cogió aprecio a acariciar con picardía mientras se despedía de lo que había sido uno noche más entre las sábadas de alguien.

Decidió no mentir, ni mentirse, ni ser mentida. Decidió que la próxima vez que entregara lo que ella denominaba su veneno sería cuando estuviese segura que el veneno del otro ya se está vertiendo en ella.

Por ahora, jugaba a lo seguro, a querer por un rato, a ser querida, deseada, amada.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

En las puertas

Las puertas se abrieron y aquellos que nunca habían probado la libertad se vieron sumergidos en un mundo de placeres innimaginables al alcanze de su mano. Sólo debían estirar sus dedos, abrirs sus ojos, abrir sus bocas y respirar profundo, porque en aquel sitio sólo estaban ellos y sus deseos.

Tan egoistas que, bueno, para qué mentir, se ignoraban entre ellos, como si todo lo que veían fuese la presa que servirían a la cena y quizá, si sobreviven, compartan. Igual no era la naturaleza de ellos pensar en alguien más, no es como si compartir placeres fuera lo mismo que darle parte de la galleta a alguien más. Permitir que otro se acercara a su placer, era dejar que conocieran todo aquello que esconde y le avergüenza; me sorprendió lo mucho que se apenaban de lo que eran.

Ella de soñar con esclavos, él de soñarla desnuda, aquel otro, el menudito, sí e medio rubio soñaba con dulces. El que era serio y de expresión dura, al parecer, se moría por entregarse a esposas de peluche rosa. Nada novedoso, de verdad, lo único curioso era esa apariencia de ser del común, sin sueños, ni ilusiones, ni cariños, ni esperanza, ni amores, ni verdades, ni mentiras. La crueldad de aquel sitio era tan grande que podía decirse que era hermosa, imponente, como cuando sólo se ve esa leve curva de la sonrisa con ese aire macabro, que sabe que después vendrá un dolor tan fuerte que es real. Tan real como todos vivían.

Lo más adorable, amoroso, amable, era ese sentimiento de confidencia que generaba el engaño, las puñaladas en las espaldas de los otros, las máscaras cargadas de afecto. ¡Bellísimo aquel show de hipocresía creciente! Nunca pude hablar más de tres palabras con los visitantes, su apego al mundo 'real' era tal, que preferí quedarme a una distancia que me permitiera observar sus vacaciones.


Y entre tanto placer, tanta lágrima, tanta risa y tanta hipocresía, algunos parecían ser ellos entre las sábanas de la habitación principal, entre las flores del jardín....




continuará

domingo, 4 de septiembre de 2011

Mis recuerdos.

No es como si yo le asignara todos los significados que aquel objeto tenía, fue más bien una coincidencia el hecho que cada vez que algo nuevo sucedía coincidía esa cosa estar ahí conmigo. Y así fue como decidí que todo terminaría, le entregué mis recuerdos, junto con uno que otro juramento el día que me despedí en aquel lugar. 

Aléjense, por favor de la idea que quería darle todo lo que tenía significado en mi existencia, más bien quería deshacerme de todo ese pasado estorboso que cargaba innecesariamente en la espalda, era suficiente tenerlo almacenado en la memoria, algo a lo cual difícilmente puedo renunciar. Su mirada no cambio mucho, cuando le entregué el paquete se sintió un poco fuera de base y no sabía si mirar a mis ojos o a mi escote, a mí me daba igual, al fin y al cabo no pensaba explicarle como interpretar mis intenciones, cuando yo tenía una vaga idea de lo que realmente quería. 

 Su manera de ser siempre fue un misterio para mí, nunca supo expresar sus emociones, ni decir lo que pensaba, mucho menos quererme, como yo quería que me quisiera. ¿Exigente? Bastante, cuando le di todo lo que quería, podía y deseaba darle. ¿Ambiciosa? Sí, una vez das todo lo que tienes, no tienes nada que perder y una parte en ti quiere recibir todo lo que has deshechado, porque después de un tiempo, más que 'entregar' sientes que 'deshechaste'; era más bien una rutina ridícula en la que sentía como sacaba de mí todo eso que creí una vez limitante. 

Mentirle, no puedo, al menos no cuando sé que hacerlo sólo aliviará su golpe, sufría muchas caídas con su nombre como para hacerle el camino un poco más tranquilo. Podría empezar ya a ennumerar las veces que puse su estibilidad por encima de la mía. 

Sigue intercalando su mirada, entre mi escote y mi nariz, mis ojos no puede, curioso asunto, yo puedo ver los suyos y no hay nada ahí que quisiera tener, ni siquiera su soledad infinita -aunque con lo ambiciosa que me he vuelto no vendría nada mal- . Por fin detiene su mirada, en mis labios, seguramente piensa que lo que sale de ellos es un discurso previamente escrito, sí, lo es, lo hice con cautela y tranquilidad, me tomé mi tiempo para organizar las palabras de tal forma que explicarían es objetivo sin tener que revelarme mucho. 

Y el paquete sigue intacto al lado de sus pies, sabe lo que está dentro pero no quiere ver, quién sabe por qué, sinceramente no me interesa, ya cumplí mi deber de dejarle todo lo que era un obstáculo en mi vida. 

Además no es como si toda mi vida estuviese en ese paquete, mucho menos que toda mi vida estuviese a su lado. Es que hay gente que quema cosas, hay otras que sonríen y siguen adelante. Y hay gente como yo, que de vez en vez, reune todos sus deshechos y los deja en el camino para continuar. 

No es que olvide porque quiera, es que es mi mecanismo para sobrevivir.




domingo, 28 de agosto de 2011

Sobre rostros y sueños

Llevo toda uan vida soñándolo sin ver sus rostro, llevo toda una vida esperando a que llegue como en mis sueños, con flores, con dulces, con canciones, con abrazos y con besos. Que me haga sentir como que llevamos toda la vida estando juntos cuando a penas llegamos al día.

Y así son las cosas, han sido años seguidos donde sueño con que me abraza, me besa y me habla, donde aunque no tiene rostro, sé quién es y sé lo que siento, que sé que sus ojos me dicen verdades que su boca calla. No sé qué pensarán y espero entiendan que después de pasar la noche a su lado, cuando me despierto sólo siento desesperación, genuina, pura, de no tener ni idea de quién es.

Y en estos días, por una extraña razón volví a soñarlo, volví a caminar con él, conversar con él, a extrañarlo. Lo maś curioso de estos últimos encuentros es que tiene un rostro que conozco, tiene una sonrisa a la que me he acostumbrado y quiero tener siempre, en mis sueños, no mientras estoy despierta, porque sé que no es ese rostro lo que yo tanto amo.

Lo último que quiero es que enamorarme del rostro nada más, muchos menos desear besarle con la desesperación de ver mi sueño hecho carne.




Mientras escribí este post escuché Dejaste Ver tu Corazón de Fito Páez.

sábado, 27 de agosto de 2011

Parte II

No se trata de haber vivido mucho, o de olvidar las cosas porque sí, lo que me sucede es que muy pocas cosas merecen ser recordadas y entre esas, para vivir bien, escogí olvidar aquel acto egoísta que pretendía quererme y no es como si mi corazón se rompiera en mil pedazos o me jure no volver a querer a alguien, es tan sólo aprender a querer con medida (correctas preferiblemente) aprender que las cosas duelen más cuando se hacen con una inocencia tan grande que sólo da placer al egoísmo.

Y con esa premisa me pregunto, ¿cómo la inocencia (o ingenuidad) tan propia de esas etapas puras del hombre puede llevar a sólo satisfacer el egoísmo? ¿Cómo alguien a quien yo pongo primero en mi lista de prioridades -incluso sobre mí misma- me pone en lugar tan bajo como después de sus deseos? En efecto, en este siglo tan 'barato' se debe aprender un poco más de cómo querer a alguien sin jurarle amor eterno.

Por si acaso, ya no (me) importa, no le veo caso a querer a alguien que no quiere, miento, sí quiere, a todos, a cualquiera, a ninguno. Al final, sigo esperando que sonría y que alguien la cuide como merece ser cuidada, espero que ella cuide de regreso. Espero que aprenda de sus errores y deje de cometerlos, pero igual seguirá llevándose sustos que sólo son justificables en un descuido.

Lástima que las despedidas duren más que los saludos, porque siempre será lo que se recuerda, y qué pena que me esté despidiendo de ella sin que se dé por enterada. Qué cagada, ganó la razón, lo que me alegra es que 'sabrá' entenderlo, pues siempre pone su cabeza sobre su corazón, así decida ignorarla y hacer lo que le place a sus emociones.

Si no les quedó claro, esta fue mi carta de renuncia a alguien a quien, por mi propio bien, debo dejar de querer.

I only wish you weren't my friend
Then I could hurt you in the end
I never claimed to be a saint

Este post fue escribo mientras escuchaba: Nada más preciado para mí de Fito Páez y Snuff de Slipknot

domingo, 14 de agosto de 2011

Tormenta

Después de mucho pensarlo, ella llegó ala conclusión que su nuevo amor por herir a otros era gracias a sus amores de antaño. Y se preguntarán ¿por qué lastimar? Pues porque desde hace tiempo el placer del sexo era tan mortal como el cuerpo mismo, el placer del dolor era tan efímero como el deseo de sentir y ella quería algo que le durará para toda la vida, no lo vagos recuerdos de copas, gemidos perdidos y te quieros mentidos.

Así, pues, tras durar días con la misma idea en la cabeza, llegó a la respuesta deseada, iba de ahí en adelante a ver los rostros de tristeza y agonía cuando se despidiera, cuando les dijera lo mucho que les odiaba o incluso cuando gritara sus nombres con un odio tan aparente que lastimaba de verdad. Porque después de todo esa expresión de dolor, de vida, de tristeza, de existencia era aquel sentimiento inmortal que tanto había deseado, sin quitar el factor que era tan poderoso para ella que una vez empezó a coleccionar lágrimas nunca más pudo detenerse.

Pero aunque no lo crean esa era la mejor parte, porque empezó a valorar más las sonrisas en los otros, empezó a desear abrazos y besos. Poco a poco ese lado tan mortal de ella empezó a despertarse de nuevo, esta vez sin gemidos o sudores, tan sólo ese sentimiento fuerte de estar completo....con uno, con muchos. Ella no le gustaba nadie pero quería a todos, ella no prometía nada y recibía todo. Que con su honestidad maldita -como muchos la llamaron- obtuvo lo que siempre quiso, la tranquilidad de saberse viva e inmarcesible.

lunes, 8 de agosto de 2011

Parte I. 1

....Y para los que me leen, decidí no renunciar.


Fin del comunicado.

domingo, 7 de agosto de 2011

Parte I

¿Están las cosas bien? ¿Aún si me retiro por petición? Vuelvo y digo, que lo pida y lo haré, el problema es entonces que mi cabeza quiere tener como excusa su rechazo para despedirse.

Una vez más pasaría por encima de todo lo que siento para sobrevivir, para que el dolor y la ansiedad del pasado nunca vuelva.

No soy del tipo de personas que se guía por una atadura o un sentimiento, incluso cuando siento que quieren dejarme en un mismo lugar más ganas me dan volar y ser libre. No soy de las extraña, pero sí de las que desea, ni soy de las que llora por tristeza, suelo expresar más cuando hay enojo, y esa, la rabia es mi emoción preferida, especialmente cuando se apodera de la mente y proporciona venenos constantes, específicamente, cuando es uno mismo el que la cultiva y cuando lo veo en alguien más.

Pero sin salirme de mi historia, si me marcho, la deseo, si me quedo, la deseo, si no estoy, no está. ¿Será que renuncio? Si lo hago es porque no vale la pena, pero sí lo vale, ella lo vale; lo que no vale son mis intenciones, que sólo le dan miedo y tristeza.

Creo que organiso mis pensamientos para dejar a un lado las emociones, sopesemos, le dejó al corazón que liuche contra su razón o impongo a mi cabeza contra sus razonamientos, quizá, si gana mi cabeza, pase por encima de su recuerdo y muchas cosas más, pase por encima por su significado y todo esfuerzo por ella será un vago impulso para recordarle.

Mejor, desde ya empiezo a olvidarme de las copas y las flores, del azul y las hamacas, de mí y desus letras....

jueves, 4 de agosto de 2011

Y un sueño.

Me preguntó que me pasaba y en su voz, ese interés 'oculto' fue más que evidente. Lo hizo cuando movió su cabeza y me vio llorar en un silencio tan absoluto que ni yo me había dado cuenta, la mayoría de ese tiempo me la pasé en cualquier sitio menos ese.

Volvió a insistir en su pregunta y yo, sin la intención de responder, le dije con la voz más dulce y menos temblorosa que encontré, que no lo había escuchado por mis audífonos, mentira, hace tiempo se había descargado....por ende llevaba un buen rato aguantándome a mi misma, mis opiniones, mis recuerdos, mis memorias y mis pensamientos; todo de lo que huyo llenando mi cabeza de voces y vidas ajenas. Sólo estaba la mía allí, en ese gran espacio que dejó de distraerse en el momento que todo se quedó en silencio.

'No es fácil saber qué pienso e incluso, la mayoría de la veces, ni me pongo atención' le contesté para que abandonara todo interés en una conversación casual conmigo. Y él no logró imaginarse todos los colores, formas, olores, texturas que tenía en mi cabeza, no conoce mi caos, de lo que huyo, lo que escondo y mucho menos de las ganas de sentir como una mano apretaba la mía mientras deja que las lágrimas caigan.

Y creo que he tragado tantas que por eso vivo con sed.

Un rompecabezas que perdió forma cuando adquirí consciencia, en ese momento en el que me di cuenta que hasta ese día no recordaba mi vida y que a duras penas lo recuerdo, desde que me siento tan...viva. Para mí, que desde hace días siento que no me he despertado, que estoy en un sueño de mal gusto donde me dejo llevar por mis emociones, unas que sólo llevan a un camino sin salida. Que siento que no despertaré hasta que algo excitante pase.

Me he despertado de varias noches y 'los sueños se olvidan pero las pesadillas nunca acaban' y de tanto andar soñando despierta en un sueño desagradable, se me está volviendo una de mis más preciadas y hermosas pesadillas. Que el sueño dure hasta que no tenga que pasar nada más.

sábado, 30 de julio de 2011

Y ella

Me encanta repetir su nombre todas las noches, me gusta como suena, a pesar que uso otro cuando la tengo en frente. Me encanta como dice el mío, no me cansa que lo repita, que llame mi atención, muero porque lo diga a mi oído miles de veces, mientras me abraza.

Me gusta cuando me dice que me quiere, así le repita que sé que lo hace que no tiene por qué decirlo. Me gusta más que me conoce más de lo que yo quisiera.

Y aún así tengo un miedo que me consume, pensando que mi gusto es mal sano para ella. Porque sé que la tranquilidad se perdería y que mis ilusiones serían las razones para hacer una distancia que no quiero...y que mi gusto, entre más grande más hondo será el vacío que dejará cuando me de cuenta que debo renunciar a ella.

Porque si llego a decirle en palabras lo que se me atora en la garganta, no sería fraternal, porque si la trato como a un santo es porque así la veo y que si la lastimo...no habrá vuelta atrás para ver su sonrisa.

Sinembargo muero por oir mi nombre en sus labios, y sentirme protegida entre sus brazos, que su temperatura caliente mis días más que el sol del verano...porque a su lado, no siento soledad, ni frío, ni tristeza. Que me hundo en la nostalgia de los días que acabaron y que muero por los que vienen junto a ella.


Me confieso, cometí errores que no lamento, porque así me di cuenta que a quien deseo en este momento no es otra persona que no sea ella....la que adoro sin condición.

domingo, 24 de julio de 2011

Revelaciones.

Mi mejor táctica para seguir era olvidar, no porque yo quisiera hacerlo sino porque así me hicieron, atenta y olvidadiza, que con el tiempo todo se me desvanece de la memoria sólo dejando los buenos colores de antaño.

Ahora que me siento y veo dentro de mí, no sé en qué punto del camino me quedé, porque lo que hoy soy no es nada con lo que solía ser ni lo que quería ser, hoy lo digo con tristeza desprecio lo que me he convertido, soy del tipo de seres que con tal de sentirse con ventaja desecha y pasa por encima a quienes la aman. Lastimosamente también he sido la víctima de un egoísmo tan grande que me demoré en ver sus límites para abandonarlo.

Hoy he llorado mi nombre y el de mis seres amados, me he disculpado de antemano porque he de dejarlos en esta parte del camino, ya que el fastidio que siento por mi misma podría verse reflejado en una falta de interés y cariño hacía ellos. No soy lo que soñé ser, soy más bien un reflejo de mis pesadillas. Afortunadamente en mi vida hay una estrella que me muestra en lo qu eme convierto, aunque a mi pesar lo hizo de una forma que me duele admitir.

En este instante soy de las que ama con cuidado, con fervor y en secreto, no daré mis emociones a cualquiera ni dejaré que me dominen como ya lo hicieron. Prometo que las lágrimas de hoy no se repiten, porque sólo saldrán cuando tenga cosas hermosas frente a mí, y que mi risa seguirá siendo tan espotánea y sincera como siempre.

Me despido, porque decidí que a partir de esta esquina no continuaré con ustedes...

sábado, 23 de julio de 2011

Juillet

Me demoré en destilar el veneno de aquella historia, que yo misma quise consumir hasta terminar deshecha y pensando en su nombre y sabor. Me sabía a violencia y vaya que disfrute ese tiempo, donde una dulzura que no se mostrará en un buen tiempo fue la miel con la cual me tragué la ponzoña en sus besos.

No es como si me arrepentiera de esos días, porque a decir verdad fueron hermosos mientras fueron, ahora sólo son un recuerdo al que me apego por una nostalgia que ha sido más grande que yo, no es como si aún creyera fielmente que llegaría aquel día en el que todo regresara a nostros, no a mí, sino a lo que fuimos. Gracias a mi melancolía constante y agujeros negros recurrentes en mi memoria, mi estado de ánimo y mi ser, me dediqué a jugar para pasar el tiempo y recuperar el perdido en lágrimas y lamentos, mi preferido era el de ser amada y dejar.

No me siento orgullosa y más bien ofresco disculpas a quienes cayeron allí, aunque fui sincera y les dije que no pasaría de eso. Para mi alegría y tal vez castigo, sí conocí a alguien a quien quise demasiado pero no amé -y ahora que lo pienso con tranquilidad, amor sólo por una persona, el resto ha sido una niña que se aferró a una imagen/deseo que cuando obtuvo no podía quedar satisfecha, siempre necesitó de más.- Y fue gracias a ese individuo que aprendí que uno no deja nunca de extrañar a alguien o de sentir cariño, es simplemente que la intensidad se desvanece con el tiempo y con pasar de otros.

Siempre he de extrañar a su voz, su sonrisa y sus chistes malos. Siempre he de extrañar a sus vicios y miradas raras. Siempre he de extrañar como solía mirarme con ternura. Y siempre he de extrañar su bondad casi ingenua. Hasta aquí llegan sus recuerdos y seguimos con el cianuro que escogí beber.

No sé por qué no olvidé aquello que sí me hizo daño pero vivo tranquila con la idea que lo bonito terminó. Creí haberme despedido muchas veces pero sin darme cuenta mi insconsiente lo revive todas las noches, más no importa, hoy descubrí que cuando veo algo relativo a él, más de un nombre viene a mi memoria, más que asco siento en mi pecho y más que lástima siento por eso.

No me despido porque sé que aparecerá muchísimas más veces...tan sólo es mi última dosis, porque cuando vuelva a escucharlo sólo estará el desazón en la boca, no habrá tristeza en mis manos ni decepción en mis ojos, tan sólo ese sabor que recuerda lo que no se debe volver a probar.

Aprendí que no debo recordar con besos viejos, porque si olvidé es porque no fue tan mágico, que las palabras tan hermosas y dóciles llegan más fácil a las entrañas y que sus manos son tan reemplazables como todas las veces que él remplazó las mías. Y que sus caminos eran tan comunes que merecí explorar más.

Le dejaré al tiempo pasar sin hacer nada para entretenerme y hablaré a quiénes se sienten en mi banca para conversar, veré el cielo, escucharé la vida entre las calles...y me recuerde lo mucho que amo los cambios de estación.


Mientras escribía esto escuché Leave de Glen Hansard, aquí un fragmento 'And I Hope you feel better Now that it's out What took you so long' sentí que me habló esta parte...

sábado, 16 de julio de 2011

Ninfa...

Tomó el teléfono y marcó los 10 dígitos que tanto dolor le causaban, esperó unos segundos mientras el tono que tanto le gustaba imitar sonaba rítmicamente cada cinco segundos. La ansiedad se hacia más grande y envolvente, sabía que lo que deseaba era masoquismo puro y sin embargo siguió esperando....hasta que contestó.

Su voz era la misma que había dejado meses atrás, tal y como creía recordarla. Él le habló con tranquilidad, hasta con emoción, preguntó cómo estaba y ella respondió alegre que estaba muy bien, y como no quiso devolverle la pregunta continuó con la conversación. Entre preguntas triviales y risas fingidas, llegó al tema que tanto quería tocarle....se moría por verlo una vez más, sólo ellos dos sin nadie más en el mundo para molestarlos. Aceptó...se vieron ese mismo día, una horas después, cuando recién la tarde empezaba.

Entre risas nerviosas y caricias cubiertas, terminaron entre cuatro testigos, que vieron como poco a poco las verdades salían a flote con cada prenda que caía. Ella lo deseaba y él a ella, al menos en esa línea coincidían. Él la tomó con una fuerza posesiva, como si fuese agua o arena, que se le escapaba entre sus manos, como si tenerla en ese momento fuese para lo único que existía, y bueno, ella se entregó a él, pero no con amor, sino con una sed insaciable, como si sólo tuviera sentido cuando se encontraba entre sus brazos, como si silueta se definiese cuando él la dibuja.

Cobraba sentido la vida cuando escuchaban sus jadeos.

El sol no se había escondido cuando ella ya se estaba vistiendo, acomodaba su falda y su blusa, se veía al espejo revisando sus medias, él la miraba desde la cama con cansancio y entre-dormido, afortunadamente pensó que su partida había sido un sueño, porque así ella no tendría que hablar sobre lo que sintió.

Igual y más adelante aquella tarde se repetiría, ya que sus cuerpos expresan más que sus bocas...

jueves, 30 de junio de 2011

Y el Jazz.....

El quería irse a escuchar su Jazz, animarse un rato y volver a ser el, ser feliz con su música. Yo me despedí y el no me dejo ir, me invito a su lado diciendo 'solo te abrazare fuerte y eso...' con una risa...

Me recordó que hacia frío, le ofrecí un poco de calor de este lado, que yo lo llevaría conmigo. Dijo no, que su cama y sus cobijas bastaban, incluso para dar vueltas. Le recordé que como los cocodrilos necesitaba calor para ser feliz, se río y me dijo que el era una serpiente, que el me enredaría y yo lo mordería, seria salvaje y divertido...

Y así fue la noche pasando, yo con un vino diferente al de el, el con una canción diferente a la mía. El solo en su habitación y yo sola en mi sala, deseando a que nuestras distancias fuesen de pocos kilómetros.

Es como si el no poder hablarle cuando me plazca me hiciera escribir lo que me dice, para no olvidarlo, para recordarlo cada vez que me sienta lejos....

domingo, 12 de junio de 2011

Y la magia

Leí esa frase que supo describirme ' por eso nunca te dije esas cosas, no entiendes la magia de un comentario así' y no es que no la entendiera es como le dije más adelante ' cuando te asinceras es el único momento divertido de nuestras conversaciones porque sacas a flote lo que me gusta de ti, pero de resto es como tan jarto......y eso te hace tan normal y simple.'

No es que no entendiera las palabras dulces, es que lo conocía tan bien que me sabían a mentira, porque si las pronunciaba era para complacer mas no porque las sintiese, razón por la cual a mí sus frases de amor nunca me entraron y más bien les tomé fobia, pero sólo por aquel entonces, porque ahora son a todas sus palabras a las que les tengo miedo, porque nunca supo decir la verdad como la sentía, sino como quería que yo la viera. Para ser sincera, siempre me sentí mentida por un cariño que no hacía más que lastimarme.

He estado recordando sus gestos, dándome cuenta que por más que lo intente ese sentimiento al besarlo está en el olvido y que de cierta forma lo extraño, sólo sus besos, los de otros no me hacen falta. Igual y siempre creí que era como un niño que nunca supo manejar estas cosas, que sus intenciones eran reales pero su ejecución dejaba mucho que desear.

Que igual que todo lo que temía, él era tan real como yo quería que lo fuese. Supo estar ahí, de pie, 'esperando' a que yo me calmara, nunca vi como poco a poco fue alejándose de mí. Y lo ha dicho muchísimas veces, que como yo no habrá otra y que como nosotros no se repite, me ha cantado, me ha bailando, me ha escrito, me ha dicho que no hay que querer a otros mientras aún nos queríamos y me dejado más de una vez.

No sé, quizá nunca hubo magia, nunca la tuvimos, quizá todo ese tiempo que consideré irreal era eso, una ilusión mía de pensar que encontraría esa media patilla para el resto de mi viaje, que seríamos tan dulces hasta un punto venenoso y que en efecto el veneno nos alcanzó más temprano que tarde.

Tarde, tarde, tarde, tarde, tarde....

Fue ya muy tarde cuando me di cuenta que nada volvería y que esa magia que siempre creí 'no entender' era porque el hecho que nunca estuvo allí...




Mientras escribí esto escuché Wonderwall de Oasis.

martes, 31 de mayo de 2011

Carta no Correspondida

Me prometí no hablarte y como casi todas las cosas que me hacen bien, decidí no cumplirlo, a medias, no te hablo, no te busco, pero sí te pienso y sí te escribo. Hoy super de ti, como cuando prendes el televisor y ahí está lo que buscabas, como cuando abres un libro en la página exacta, como cuando sueñas con alguien y cuando abres los ojos sólo está la sombra vaga y etérea del deseo. Así.

Super de ti entre mis sueños, te hablé, te vi, te abracé y besé, en mis sueños, donde siempre estás, fiel a mi memoria maldita que no hace más que torturarme con los deseos. No siempre creí sentir amor y más lo confirmo ahora, cuando tu nombre se repite mecánicamente en la caja musical de mi cabeza. Cuando es tu esencia la tinta negra de los tatuajes que me marcan y discimulan las heridas que dejaste. No siempre creí sentir amor por ti, y hoy lo sé, que tan sólo te quise lo suficiente como para no olvidarte el resto de la vida.

Me alegra saber que tu nombre ya no se atora en mi garganta y que tus recuerdos no son obstáculos en el pasillo. Que si tú dejas de respirar por unos segundos yo podré suspirar tranquila durante horas, aún así, muero cuidarte y sanar esas heridas, que otras manos -así lo niegues- ya han recorrido.

Me alegra que hoy más que ayer conozco tus mentiras y que mañana las sabré mejor. Y por sobre todas las cosas, me alegra el que hayas salido por la puerta grande, ya que poquito a poco por la pequeña, se hubieras quedado para siempre en mi corazón.

Igual, no sé de qué sirve escribirte si a duras penas recuerdas mi nombre, tal vez a otros que lean mis palabras sepan que van para ti y yo, que deshecha armo mis días, oculto con lo poco que me queda de confianza los rastros de tu paso.

lunes, 30 de mayo de 2011

In fact

El tiempo pasa, las páginas se acumulan una tras otras, tocándose entre ellas sin poder unir sus letras.

El tiempo pasa y mis recuerdos forman pilas en mi habitación, veo historias entre los puntos suspensivos que unen las pequeñas montañas de memorias a mi alrededor.

El tiempo pasa y sigo sentada de la misma forma, en la misma cama, con el mismo computador y la misma intención de escribirte.

El tiempo pasa y quizá, tan sólo quizá, tú ya estés recogiendo las sobras de nuestra historia.

El tiempo pasa y viene siendo hora a que yo recoja mi cabeza de este lugar, al igual que mis lágrimas ya secas.

El tiempo pasa y me quede en este instante en el que aún me pregunto por qué terminé acá.

El tiempo pasa, pasa, pasa, pasa y cada vez más rápido, especialmente cuando el sonido de las teclas es lo único que queda a parte de tu voz.




Mientras escribía esto escuché 'In Fact' de Gregory and the Hawk.

domingo, 29 de mayo de 2011

En una noche...

Estaba fumándose un cigarro en la misma banca de siempre, que da hacia la calle principal. en una mano su cigarrillo y en la otra su Ipod, era dorado, brillaba como 'un pequeño sol' como solía decirle ella. Cuando se sentía sola y desesperada bajaba al parque y escuchaba esas canciones viejas y felices, la voz de un hombre que deseaba pudiera ser su amante o al menos la reencarnación de él.

Cerraba sus ojos y dejaba que el cigarrillo se consumiera en sus labios; pensaba en lo afortunado que era su cigarrillo por morir en los labios de una mujer como ella, incomprendida pero hermosa, aunque siendo sinceros pocas noches pensaba eso de sí misma. La mayoría de las madrugadas las pasaba preguntándose por qué todo lo que amaba y soñaba estaba encerrado en las páginas de los libros que leía, por qué nunca pudo encontrar ese amor de novela, de artículo, de crónica, por qué cada vez que sentía un sueño entre sus manos, sus labios, sus brazos, sus piernas, se esfumaba dejando más incierta sus vagas creencias del amor.

Nunca vio a sus amantes como culpables a su fallos, era su error, el no poder despertar de sus sueños despierta que hacia que se alejaran de ella. Era su mismo deseo de volar, de crecer, de creer que la alejaron de todo lo que soñó.

Veía la luna hermosa y sabía que estaba visitando al mar, su amor, escuchaba la voz de su hombre cantarle a la luna, que entiende lo que es perder un amante y simplemente ver y esperar. A veces creía que su amante era el amante de la luna, y que el amante de la luna era ella, que era aprte de un círculo vicioso que duraba años. que era la única que sentía esa soledad abrumadora que con un cigarrillo intentaba pasar.

Pensaba en decir te amo, lo gritaba al cielo, pensando que a esas horas en el parque lo único que quedarían sería drogadictos abandonados por sus mismo sueños que ignorarían su dolor, pensó en tomar un trago de su botella para sentir como quemaba el licor de vida, que ella después de todo no era tan diferente a sus acompañantes.

Bajaron sus amantes a tocarle la espalda, perdió de vista a la luna y la voz de su amante se esfumo entre la voz de alguien más, antes de encender el siguiente cigarrillo abrió sus ojos y perdió la fe. Vio a un lado, al otro, sintió el llamado y se levantó, a encerrarse en una habitación sin escape hasta que el sol volviese a salir o hasta que la luna llegase para sacarla de su miseria.

jueves, 26 de mayo de 2011

Me niego a pagar un psicólogo

Y con el título tengo un punto, porque tengo blogspot, twitter y tumblr, así que no le daré el dinero a nadie por yo desahogarme de unas cuantas verdades.

El día de hoy confirmé que en alguna vida tuve la sangre fría, que sin la luz del sol no siento aprecio y que mi calor depende del calor de afuera, necesito sentarme al cielo radiante y cálido para que mi piel se sienta así, viva, cándida, soy del tipo de seres humanos que si no se sienta junto ella, no soltará una sonrisa al vacío por más que muera por hacerlo.

Y hoy, llovió justo como la semana anterior, en el mismo día y los mismo horarios, como recordándome que eso no fue tan soñado y que era hora de despertarme de lo que yo había creído de mis más hermosas pesadillas. Igual, vi llover hasta que amainó y pude caminar bajo ella tranquila, con esa seguridad que tengo cada vez que se que por algún paso no caeré y más cuando no hay alguien a mi lado para reirse y recibirme.

Dormí lo que quedó de tarde, entre secretos y confesiones, a penas empezaron a caer las primeras gotas, caí en cuenta de que día era y lso recuerdos fueron llegando gota por gota a mi memoria, quise dormir y despertarme mucho después. Lo bueno es que cuando abrí los ojos había sol en mi ventana, todo amarillo, brillante y hermoso, como si después de ese mal sueño volviera la ilusión. Sí, espero por algo nuevo, mágico, enceguecedor en que creer porque si el tiempo pasa y en los jueves llueve, me será imposible sacarme los recuerdos del corazón, que aunque herido aún espera.

miércoles, 25 de mayo de 2011

25 de mayo

Y se siente así, como si mis tristezas tuvieran que ir por la sombra, pues hay otros quienes siempre tienen el derecho a lamentarse porque nunca han sabido manejar una pérdida. Yo que he perdido más de una vez lo mismo y no porque fuera mi incompetencia.

Hasta ahora aprendí decir adiós y lamentablemente con un resentimiento tan grande que la sonrisa hasta duele, no porque extragne sino porque odiar a alguien que estuvo por tanto tiempo en el corazón, con tantas raíces, que este sentimiento oscuro que me aborda, es incontrolable.

Al principio siempre quise que se fuera lejos, tanto que no pudiera ver su cara pero sí oir su voz y ahora, que veo su verdadera cara y no esa honestidad fingida, y eran los recuerdos los que finalmente me hicieron volver, porque aunque sé que ha mentido, todas las memorias que teníamos cuando aún teníamos al sol estaban como lindas historias para recordar que en algún momento de mi vida amé, aún cuando no podía recibirlo.
con olor a sal y algo de tristeza, que la nostalgia se vuelve tan grande que seré incapaz de olvidar esos días...aunque ya nunca quiera volver a sentirlos.
Y así se quedará en recuerdos de sol, de mar,

lunes, 23 de mayo de 2011

Y en la noche

¿Sabes? Deberías valorar más a la gente que te quiere, cumpliendo o siendo coherente con lo que les dices, sino les hará tanto daño que terminarán alejándose por su propio bien. Y si yo fuera astuta y me quisiera la mitad de lo que te quiero, me alejaría antes de volver a llorarte." Fue lo último que me prometí escribirle, al menos mientras se mantienera lejano y maldito.

Ahora, todos los discursos que pensé para decirle de una forma muy sútil que despreciaba mi amor hacia él, hacen un nudo en mi garganta que me llevan a pensar lo ingenua que sigo siendo, por creer en algo que ni la misma fe se atreve a querer. Sonrío y tomo esta tristeza como un castigo bien merecido por no hacerle caso a mi experiencia, que con golpes, cicatrices y recuerdos me gritaba el error que era confíar en su palabra y su sonrisa, que ya una vez siendo usada como disfraz me enredó.

Su falta de memoria a lo que mi nombre se refiere, sólo me recuerda lo mucho que debo mantener distancias con él, pues así diga lo que siente, sus palabras flotan en el aire, sin que vea el peso con el que cae en mi cuerpo.

Sólo queda la despedida, 'tú me pierdes a mí yo te doy por perdido' aunque como dije al inicio, no soy ni tan astuta ni me quiero la mitad de lo que lo quiero a él...

23 mayo 2011

Aunque quise creer que todo podía volver a ser, desperté con la vaga idea que nuevamente y no por mis acciones, esto no iría a ningún sitio, pensé que si no me dejaba hundir en los recuerdos y en las memorias que no llegarían mi corazón no latería más fuerte y el hecho que todo quedara en la nada no me haría tanto daño. Error. El cohibir mi imaginación e ilusiones lo único que hizo fue llevarme más a la idea que todo lo que deseaba se estaba quedando en un pasado que´jamás se haría realidad y que mi futuro, más gris y un poco roto seguiriía llevando las cicatrices de lo que significaba amarlo.

Cuando lo volví a ver después de tanto tiempo, no pude evitar pensar que eso era lo que había deseado con mi vida las tardes que no estuve consciente todo por pensar en él, por imaginarlo tratando de olvidarle, pero era inevitable que su voz se quedara en mi memoria como castigo a no saber soltar las cosas, intenté dejarlo ir más de una vez, aunque volvía, con su sonrisa despreocupada y su cara de 'nada pasa'.

Y ese es el problema, nada pasa y siempre lo supe, nada pasaría de nuevo entre nosotros porque ya quemamos nuestro turno en la fila de historias y haber olvidado el daño que hizo me condena a repetir la misma guerra, de mi bienestar contra mis deseos. Aún espero sin embargo ya me cansé de estar sentada mirando mis manos porque no hay nada más que ver, porque la pantalla de mi teléfono no indica otra cosa que si no soy yo quien se anima a marcar los números me que me llevarán a él, nunca seré capaz de oirlo de nuevo.

Por ahora, seguiré sentada en la banca hasta que algo me de el valor de partir en dirección contraria, mientras tanto me escudo en mi falta de cariño propio y espero por él.

viernes, 13 de mayo de 2011

Y así terminó...

Y así fue como terminó todo. Él cerró la puerta y ella lo último que vio fue la vaga silueta de su espalda, luego sin entender muy bien lo que pasaba se quedó un rato abstraída en los trazos de la madera del portón que recién se cerró.

No se sabía muy bien si todo había salido o si por error todo estaba encerrado, ella no se preguntaría esa diferencia sino hasta muchos días más tarde cuando extrañase ciertas partes de su vida o por el contrario le sobren cantidades de la misma.

Cuando vio que habían despojos , los guardó. Abrió un pequeño baúl al fondo de su habitación y amontonó una a una las cosas que no tenían un lugar fijo en ella. A pesar de lo que muchos han de creer le dolía más la idea de ver lo que se había llevado de tener que recoger las piezas de alguien más, de él, que sin querer (o probablemente sí quiso) dejó allí.

Procuró depositar lentamente cada fragmento, acomodándolo así tenía excusa para perder el tiempo antes de enfrentarse a los vacíos que se acercaban. Se sentía segura, allí, donde reconocía todo y sabía qué hacer con cada cosa y el miedo que sentía crecer era por no saber cómo reaccionar una vez saliera de aquella habitación.

Quiso no recordar las historia de los restos que guardaba pero al mismo tiempo quería dejarlos ahí, con su representación física y no tener material para luchar en los pasillos. En efecto, lloró hasta secarse pero aún no había terminado, le faltaba salir y ver eso que cruzó la puerta, que se fue porque quiso irse, que tuvo que botarse o que él se llevó. Como pudo faltar un cuadro, faltó de igual forma tablas del piso, trozos de papel tapiz, porcelanas, tapetes, incluso ese pequeño prendedor.

Ella realmente no entendía por qué él se llevó tantas cosas que no usaría o por qué dejó tantas cosas sin valor. Quería recuperar todas esas tablas, esos cuadros y los trozos de papel, sin embargo cruzar el portón era una tarea a la cual no se había dedicado. Para qué salir de un lugar seguro. O mejor aún, para qué ir a un lugar sin respuesta.

Era seguro que si cruzaba la portilla vería como todo avanzó sin ella y desearía volver a entrar. “Quédate acá” se repetía noche tras noche, cuando deseosa de arreglar las cosas quería salir. El mismo tiempo que duró cambiando de lugar el baúl que se rehusaba a abrir fue el que demoró en darse cuenta que simplemente debía renovarse, le costó tiempo e incluso sudor, pues cargar con cosas muertas de un lado para otro, evitándose así tormentos era su mayor entretención en el día y su pesadilla más pesada de la noche.

No logró dormir en muchas noches, intentó todo lo que la imaginación le pudo, grapó sus ojos, los pegó, cosió, amarró pero esas goticas que ella creía eran de lluvia le hacían despertarse junto con el frío y la soledad. Se estaba cansando de abrazar espacios desiertos.

A veces le cuesta entender que así son las cosas, algunas otras sale y busca tablas nuevas, cuadros nuevos, además está completamente convencida que el papel tapiz no va con su personalidad, que ella no es así, se propuso buscar pinturas para arreglarlo todo.

Le toma trabajo decidirse qué quiere, pero sabe que quiere algo nuevo, se confunde con facilidad y la mayoría de las ocasiones termina escogiendo eso que la hacían tan “ellos”.

No tiene la menor idea de qué hará en adelante, por ahora procura abrir las cortinas y finalmente logró dejar el baúl en un solo lugar. Por las noches duerme abrazada a cualquier cosa siempre y cuando la haga sentir calor. Dibujó gatos por todos los huecos en sus paredes y respecto a las tablas un tapete fue lo primero que se le ocurrió. Abre las ventanas para que el viento entre y se lleve las pesadillas de la noche anterior. Dejó el café para dormir más y los cigarros los apartó de su mesa. En vez de ceniceros tiene cajitas musicales y remplazó sus cuadros con las fotografías de alguien más.


Estefanía Badel Castellanos.

martes, 10 de mayo de 2011

Carta sin destinatario

Nunca había visto tu cara, por ende nunca pude haberte soñado de la forma en la que lo hice, con una urgencia de ti como si se tratara de vida o muerte tu abrazo, tu beso. Digamos que amanecí con la vaga idea que dormía a tu lado y que tu presencia era fuerte e infinita, lástima que nunca te dije hola porque ahora no tengo a quién decirle adiós.

Si te escribo es porque las palabras se atoran en mi pecho y me impiden respirar, porque llevo todo el día pensando en lo poco prudente que sería escribirte. Hay mil y un historias para contarte de todo lo que vivimos juntos, recordarte esas memorias perdidas que quizá nunca imaginaste vivir y que te decidas por fin a quedarte aquí.

Pero también es una despedida, porque me rehúso a seguir soñando con alguien que nunca estará, porque una cara borrosa y un corazón que está a punto de explotar por tantas emociones no merezco, porque tú siendo como eres, tan extraño e indiferente nunca sabrás que te sueño, te siento, te veo, te huelo, te espero. Porque si algo aprendí de tu sombra, es que la espalda siempre es mejor que un rostro lleno de lágrimas, que si no te reconozco cuando camino por la calle es porque tú jamás me reconociste cuando caminamos al lado.