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jueves, 30 de junio de 2011

Y el Jazz.....

El quería irse a escuchar su Jazz, animarse un rato y volver a ser el, ser feliz con su música. Yo me despedí y el no me dejo ir, me invito a su lado diciendo 'solo te abrazare fuerte y eso...' con una risa...

Me recordó que hacia frío, le ofrecí un poco de calor de este lado, que yo lo llevaría conmigo. Dijo no, que su cama y sus cobijas bastaban, incluso para dar vueltas. Le recordé que como los cocodrilos necesitaba calor para ser feliz, se río y me dijo que el era una serpiente, que el me enredaría y yo lo mordería, seria salvaje y divertido...

Y así fue la noche pasando, yo con un vino diferente al de el, el con una canción diferente a la mía. El solo en su habitación y yo sola en mi sala, deseando a que nuestras distancias fuesen de pocos kilómetros.

Es como si el no poder hablarle cuando me plazca me hiciera escribir lo que me dice, para no olvidarlo, para recordarlo cada vez que me sienta lejos....

domingo, 12 de junio de 2011

Y la magia

Leí esa frase que supo describirme ' por eso nunca te dije esas cosas, no entiendes la magia de un comentario así' y no es que no la entendiera es como le dije más adelante ' cuando te asinceras es el único momento divertido de nuestras conversaciones porque sacas a flote lo que me gusta de ti, pero de resto es como tan jarto......y eso te hace tan normal y simple.'

No es que no entendiera las palabras dulces, es que lo conocía tan bien que me sabían a mentira, porque si las pronunciaba era para complacer mas no porque las sintiese, razón por la cual a mí sus frases de amor nunca me entraron y más bien les tomé fobia, pero sólo por aquel entonces, porque ahora son a todas sus palabras a las que les tengo miedo, porque nunca supo decir la verdad como la sentía, sino como quería que yo la viera. Para ser sincera, siempre me sentí mentida por un cariño que no hacía más que lastimarme.

He estado recordando sus gestos, dándome cuenta que por más que lo intente ese sentimiento al besarlo está en el olvido y que de cierta forma lo extraño, sólo sus besos, los de otros no me hacen falta. Igual y siempre creí que era como un niño que nunca supo manejar estas cosas, que sus intenciones eran reales pero su ejecución dejaba mucho que desear.

Que igual que todo lo que temía, él era tan real como yo quería que lo fuese. Supo estar ahí, de pie, 'esperando' a que yo me calmara, nunca vi como poco a poco fue alejándose de mí. Y lo ha dicho muchísimas veces, que como yo no habrá otra y que como nosotros no se repite, me ha cantado, me ha bailando, me ha escrito, me ha dicho que no hay que querer a otros mientras aún nos queríamos y me dejado más de una vez.

No sé, quizá nunca hubo magia, nunca la tuvimos, quizá todo ese tiempo que consideré irreal era eso, una ilusión mía de pensar que encontraría esa media patilla para el resto de mi viaje, que seríamos tan dulces hasta un punto venenoso y que en efecto el veneno nos alcanzó más temprano que tarde.

Tarde, tarde, tarde, tarde, tarde....

Fue ya muy tarde cuando me di cuenta que nada volvería y que esa magia que siempre creí 'no entender' era porque el hecho que nunca estuvo allí...




Mientras escribí esto escuché Wonderwall de Oasis.