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miércoles, 19 de octubre de 2011

Soledad

Ya eran casi las cinco y el olor a tabaco llegó, por la puerta principal se vio esa sombra triste y cansada de aquel que caminaba sin rumbo por sus calles.

Y no era sólo el tabaco, también la sangre y el llanto se olian en la sala, que repleta de almas desdichadas los olores y recuerdos se perdian entre las memorias de aquellos.

Sólo había una sonrisa, esperándolo al final de un corredor gastado y tórrido, escalofriante, solitario, mentiroso. Rozar la yema de sus dedos en las paredes gastadas de colores pálidos y depresivos del camino, escuchar las tablas crujir bajo los pies, recordar que nunca se sintió tan vivo como cuando el dolor se saboreo en la boca.

Sabor, a sal, azufre, a limón y a dulzura.
Sabor, a mar, a infierno, a sexo y amor.
Sabor, sabores, se quedan, se extrañan, se recuerdan y se ansían.

Se desean.

En un mismo bocado.

Se estira, respira. Olvida.

Olvidó que la imagen sonriente es el recuerdo latente de alguien que no está, que ya se fue, que no vuelve, que se marchitó. Inmarcesible era el amor que se juraron.....tan efímero como su vida misma.

Y era el tabaco, el alcohol, la sangre, el limón, el llanto y la soledad.

Era su boca perfecta de corazón, eran sus manos exactas para su latir, mágicamente, al besarse sus bocas encajaban con maravilla, sus manos como piezas de rompecabezas con su cuerpo.

Sus recuerdos mordaces, asesinos, malditos, que llegaban a mitad de la noche, justo cuando el frío llega a descansar a su lado, son los dulces recuerdos desu Soledad.



sábado, 15 de octubre de 2011

Corazón

Escribí esta entrada escuchando Instantáneas de Fito Páez 'Sabés se hace difícil seguir anclado aquí sin tu amor' 


Las calles tan grises como siempre fueron el escenario perfecto para aquel momento romántico entre aquellos que no quieren amar. Caminaban calle abajo, huyendo del agua que ya los había tocado y declarado perdedores, corrían más bien, tomados de la mano para no perderse en la multitud de sombrillas. 

Ninguno de los dos le mostraba al otro lo mucho que dolían las historias de pasado, por el contrario motivaban a una diversión mal sana donde lo único que no se juega es lo único que importa, el corazón marchito de tantos desamores vividos. Y como no tenían nada que perder, tampoco ganaban algo, era un juego de satisfacciones que iban y venían, tan volátiles e inestables como ellos mismos. 

Pensaban en otros con frecuencia, imaginaban familias y sonrisas con una pareja sin rasgos pero alegre, se imaginaban incluso juntos, sin quererse. 

Ella aprovecha para llorar sin que él se de cuenta, él deja que ella llore sin decirle nada, sabe que lo hace bajo la lluvia para evitar preocuṕaciones. Él no llora por eso ella lo hacía por él, porque las lágrimas no arreglan las cosas pero alivianan el corazón....ese hombre sentía más liviano su latido una vez ella apretaba su mano cuando lloraba en su nombre. 

No soltarán sus manos, al menos hasta que encuentren unas nuevas que agarrar, hasta que decidan cuidar a alguien de forma egoísta, de querer ser el apoyo y el manto de alguien más que no es como ellos, que no se haya prohibido querer.

jueves, 6 de octubre de 2011

Latidos

Y hace tiempo no me dolía el corazón de la forma en la que hoy lo hace. Además con ese dolor vinieron cientos de preguntas que prefiero ignorar y no responder -no me gusta sentirme vulnerable frente a otros- 

Mi dolor consiste en que el único corazón que quiero, que la única razón por la cual me pondría nerviosa y reiría con timidez, ríe por alguien más. Al principio no me importó no tener ese amor con tal de sentir ese deseo, con el tiempo y su dulzura empecé a desear más cosas, gran error, no le pidas manzanas a un árbol de peras....no le pidas a un trato cambiarse a mitad del camino y por ninguna razón dejes que el corazón maneje lo que la piel domina.

Quizá fui un poco ingenua de pensar que mis sentimientos no crecerían y sé que puedo desligar ese acto de cualquier demostración de amor verdadero, pero oirlo, hablarle, saber de él me recuerda lo frágil que aún soy por pensar que entre orgasmo y orgasmo entregado obtendría su mirada por completo. 

Lo más duro es extrañarlo de la manera tan bárbara en que lo hago, de quererlo a mí lado, saber de él, hacerlo reír y cuidar su llanto. De sentir esa urgencia de cuidar pecados ajenos, de hacerse el santo para cumplir sus milagros, y mi corazón late por él de una forma muy diferente al deseo o las ganas, late con sentido, cada palabra tiene un efecto diferente en el corazón inestable que se forma cuando él aparece.

Me importa  cómo sus ojos me vean, pero no le miento...

Quizá algún día continúe...

martes, 4 de octubre de 2011

Confesión de octubre.

Ella no le mentía cuando le decía, con el corazón en la mano que no podía querer.

Y no es que ella fuese del tipo incapacitado de estar con alguien, ni más faltaba, sino que ella era del tipo que siempre salía herido. Solía entregar todo lo que tenía y solía rebuscar en su interior por más cosas para entregar, nunca le importó si regresaba lo que solía ofrecer desinteresadamente, hasta que se dio cuenta que le hacían falta partes importantes de sí misma para poder seguir con tranquilidad.

Entonces fue ahí cuando decidió entregar lo que cura con rapidez y seguridad, lo que el tiempo y la atención alivia, su cuerpo que una vez separado de su corazón sería la herramienta perfecta para sentirse querida -deseada- por alguien que con honestidad la abrazaría por recorrer sus caminos y no por cuidar de su corazón.

Al principio la idea sonaba tentadora y algo estúpida, poruqe las primeras veces que la abrazaron se sintió como un juguete, luego, se dio cuenta que no extrañaba -decir- 'te quiero' entre gemidos, ni la sonrisa cálida después de entregar lo que supuestamente es lo único que se tiene. Más bien le cogió aprecio a acariciar con picardía mientras se despedía de lo que había sido uno noche más entre las sábadas de alguien.

Decidió no mentir, ni mentirse, ni ser mentida. Decidió que la próxima vez que entregara lo que ella denominaba su veneno sería cuando estuviese segura que el veneno del otro ya se está vertiendo en ella.

Por ahora, jugaba a lo seguro, a querer por un rato, a ser querida, deseada, amada.