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domingo, 27 de noviembre de 2011

Confesión Noviembre

Entre mis planes nunca estuvo quererlo de la forma que lo hice y mucho menos que el sentimiento llegara hasta el día de hoy, por el contrario siempre andó por mi cabeza esa tonta idea de dejarlo y seguir, porque me di cuenta que me estaba volviendo dependiente a su presencia. 

En esos mismos planes tampoco estaba extrañarlo, llorarlo, recordarlo; sólo existía esa ilusión juvenil del amor verdadero, no estaban todos esos pequeños vicios dañinos que meses después me volverían lo que soy ahora. Por él me convertí en el ser detestable que existe hoy en día, exactamente el tipo de ser humano que no quiere apoyarse en alguien pero no hace más que llorar en hombros extraños. Del tipo de ser humano que escogió su razón y placeres a sus sentimientos reales; del peor tipo de ser humano, para ser sincera, la que acepta todo lo que pasa por su corazón, la que se le revuelve el estómago al pensar su debilidad, la que la admite para dejarla ir. 

Porque creo fielmente que soy tan efímera como ese sentimiento que me rehuso a dejar ir, porque me siento tan viva como el sentimiento que retengo y porque me estoy dejando morir a medida que crece la nostalgia. 

Quizá, tan sólo quizá logre deshacerme del yo que se odia a sí mismo y nazca uno nuevo, uno no tan dulce ni tan crédulo, uno más 'merecible', uno que entienda que tal y como llegan las cosas deben irse, sin lugar, sin hora, sin esperarlas y sin desearlas.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Te confieso..


¿Qué te diré..?
Yo también tengo miedo...
Extraño gritarle a la personas desde el balcón,
Extraño cantar con todas mis fuerzas...verte cantar..

Extraño tus brazos...
Imagínate, sólo llevo algunas semanas aquí
y me he vuelto sumamente dependiente a tu recuerdo,
cuando me venga por más tiempo, quizá dejemos de extrañarnos tanto...
y busquemos la forma de estar juntos de nuevo.


Te confieso que también extraño la biblioteca
extraño verte desde lejos reir...
perdóname por haber sido como fui en esos días que tanto me necesitabas...
Yo también te necesito, no sabes cuánto....

Te confieso que he llorado
también que me alejé un poco por miedo a herirte
sin darme cuenta cuanto yo te estaba hiriendo, perdón.

Olvidemos aquel pasado que nos lastimó,
Miremos al futuro con una sonrisa que disimule el temor..
Y caminemos cogidas de la mano
hasta llegar al final del túnel...

martes, 22 de noviembre de 2011

miau

Aprendí que intentar que me entendieran sólo me llevaría a un triste sabor al fin de cuentas, que explicarles lo que pasa mi cabeza o cómo funciona mi corazón sería una pérdida innegable de tiempo, ya que los que me rodean tienen un extraño delirio sobre controlar las vidas ajenas. Lástima que a duras penas controlen la propia.

Descubrí que soy del tipo de seres humanos que vive tranquilo si tiene a quién amar, y por amar no me refiero a una pareja sino a un objeto donde depositar el cariño, así nunca pueda tocarse. Que no me gusta me miren con lástima y que me fastidia la forma en la que se miran con decepción ellos mismos; como ignoran las soluciones a sus problemas y siguen escuchando las débiles palabras de su intelecto.

Entendí que una vez amas algo, nunca dejarás de hacerlo y que sólo te acostumbras a no sacar ese amor a flote, pero los sinceros gritamos con la mirada el profundo sentimiento que pretendemos ocultar con comportamientos cotidianos.


Otra cosa que me di cuenta es la tristeza con la que nos aferramos al pasado, como si mantener presente las pesadillas de ese entonces nos ayudara a no pensar la falta que nos hacen sus protagonistas. Y quisiera saber ¿por qué no podríamos vivir con los recuerdos felices de los días que ya no son? Los fantasmas de ese entonces no pueden hacer daño con palabras nuevas, ni pueden intentar acariciar las heridas para cerrarlas.

Aprendí que olvidar no es la respuesta, pues de seguro en el mismo error o lastimo a alguien más. Ahora sé que lo que soy son mis recuerdos y experiencia y lo que seré depende de cuanto acepte lo que ya acabó. ¿Qué extraño mi pasado? Tan sólo unas partes, ¿qué espero del futuro? Tan sólo la certeza que será el fruto de lo que hago hoy, donde recibiré todo ese cariño que me fue imposible negar y se me hará pago de todas las sonrisas que regalé.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Para alguien más.

Y estos son fragmentos de una canción para los que olvidan. 

En el fondo, sabía que podía volar. Así que olvidé del viento de cuando vuelo. Olvidadizo (o ¿desmemoriado?¿Descuidado?¿Desligado?) ¿A dónde te diriges? 

Olvidadizo, dentro de la noche como soñando con la luz del medio día.

Es interpretada por Kalafina, es nombre de la canción es Oblivious. 

¿Para qué escribir, dibujar o tomar fotografía?¿Para qué mentener vivo el recuerdo de algo que....igual se ha de olvidar? Y por sobre todo ¿para qué ir encontra de una naturaleza que va dejando que la oscuridad de la memoria consuma, incluso, su más vivas sonrisas del pasado? 

Yo, escribo para recordar qué pasó por mi vida, qué sentí, por qué lo hice. Ella le toma fotos. Él cita frases. Los fragmentos, que están compuestos de frases, imágenes y ritmos son aquellos que configuran la memoria emotiva de aquellos que sin darnos cuenta vamos dejando equipaje en el camino. Porque sabemos que sin el aprendizaje del pasado, sin su recuerdo, sin su sombra, se caerá irremediablemente de nuevo en esta. 

Que la mejor forma de afrontar los fantasmas no es olvidándose de su existencia, sino de saber que existen, ahí están y no pueden hacer absolutamente nada por tocarnos. De recordarnos todo el tiempo que somos más reales, estamos más vivos que los lamentos repetitivos en uan cabeza que ni siquiera sabe de qué se lamenta. 



'Estoy llamándote con mi canción distance y estremecedora, si puedo hacer que mires al cielo, entonces no estoy sola....' Sprinter by Kalafina.

Se trata de soñar con los ojos abierto, de extrañar, de añorar, desear. Se trata de pasar por todas las emociones en un segundo, de ver en la cabeza lo que los ojos ya no perciben y el corazón no siente. 

'somos pocos los que aún nos gustan los vicios' me dijeron, una vez.....cuando con vergüenza le conté, que todo lo olvido.....



lunes, 7 de noviembre de 2011

Vicio.

Ando escuchando Hallelujah de Jeff Buckley 

No fue la primera vez que se vieron a los ojos, de hecho hacían lo que fuese para re-encontrar sus miradas; todo porque en un segundo, cuando ella entraba en la habitación y miraba fugazmente a quienes la acompañaban, lo vio, abstraído en su dirección. Mientras que él fue sacado del mundo en el que estaba por la emoción tan intensa de aquella mujer.


Tristemente acercarse les era imposible, cada uno con su vida y sus personas, sin nadie en común. Ella como un premio era lucido por toda la sala y él sólo podía admirarla y desearla con pasión desbordada, como cuando la ambición y el amor hacen equipo para lograr un objetivo.

Él sabía que amor más puro que ese no había y por puro no me refiero a infantil, lo que quiero decir es que sabía exactamente las intenciones que tenía con la porcelana que tenía en frente. Quien al lucía no era más que una apariencia fútil y volátil, que una vez encontrara algo más hermoso y llamativo la desecharía hacía un lado, pobre mujer, que su interior era reflejo de su apariencia.


A ella, que se sentía vacía y sin valor, sus prendas serían los ceros a las derecha que su estima necesitaba, ser mirada, desvestida, envidiada, deseada y hasta maltratada por otros era su sueño hecho realidad. Él, al otro lado de la habitación era su meta, un hombre que no le importa nada fijarse en algo como ella. Sentirse como el objeto de mayor valor. Su acompañante, se preguntarán, ella sabía bien que no era más que momentáneo.


Se amaban, un amor puro, vicioso y eterno, que en vez de disminuir con cada ocasión que se tuvieran se haría más grande. Porque primero era el deseo de acercarse, luego el de tocarlo, seguido de poseerse y finalmente de marcarse (y en esta parte puede estar lastimar, valorar, herir, maltratar) al otro. Era ambición pura, lujuria, deseo, libido, rencor, amargura, libertad, guerra, amor, paz, desorden, caos, vida, esclavitud.


Toman sus copas, después de intercambiar mensajes en el aire, ella camina en frente, un pie frente al otro, marcando sus piernas, su cadera; él detrás, como quien no quiere la cosa, viendo el movimiento de su falda, oliendo su perfume, imaginándose la noche. El pasillo, la puerta, la noche.


Y gemidos -secretos- fue lo que se dijeron esa noche, sin saber que era la primera copa de un vicio eterno.....